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Las invenciones tecnológicas que van a cambiar nuestra vida en una década (o menos)

La ya conocida Ley de Moore establece que cada dos años (más o menos) se duplica el número de transistores de un microprocesador. (Para los no entendidos, su velocidad y capacidad de procesamiento). Esta ley, considerada, en sus inicios, como excesiva por la comunidad tecnológico-científica, está siendo hoy en día reevaluada, pués se considera que la gráfica de crecimiento que describe podría incluso ser demasiado lenta (léase con poca pendiente) para describir el crecimiento que van a experimentar nuestros procesadores.

Lo que me gusta de la Ley de Moore es que, bajo mi punto de vista, es completamente extrapolable a otros campos de la tecnología. Procesadores más veloces cada dos años implica un abaratamiento de éstos, conlleva que, hoy en día, cualquier aparato puede llevar incorporado un potente microprocesador sin que apenas notemos un incremento en su precio.

¿Qué implicaciones va a tener en nuestro día a día el panorama descrito en los últimos 2 párrafos? Básicamente que nuestras vidas van a cambiar muy rápidamente -más de lo que lo han hecho nunca- gracias a las invenciones tecnológicas que van a invadir nuestra vida quotidiana. Bajo mi punto de vista, las que siguen serán algunas invenciones que van a apoderarse de nuestros hogares, trabajos, ocio y, en definitiva, de nuestro día a día en un periodo de tiempo muy breve:

Drones autónomos

Cuando a principios del 2015 leí un artículo sobre el uso de drones por cárteles mexicanos para traspasar fronteras con kilos de droga a cuestas empecé a reflexionar sobre las implicaciones que van a tener los drones en nuestras vidas. Hace poco también tuve constancia de drones que llevan a cuestas un aparato de reanimación cardíaca y que pueden asistir a quien está padeciendo un ataque al corazón en escasos minutos (con ayuda de un tercero que coloque las placas de reanimación sobre el pecho del paciente).

Las últimas tendencias en el sector nos muestran que en escasos años los drones se convertirán en vehículos autónomos de transporte de personas. Y no estoy hablando de ciencia ficción ni de previsiones fantasiosas. Dichos drones ya existen y son plenamente funcionales:

dron

Lo único que falta es que se cree la infraestructura necesaria para estos aparatos (en cuanto a movilidad y coordinación aérea) y los protocolos de seguridad que rijan dicha actividad.

La revolución de los wearables

Sí, Revolución, en mayúsculas. Bajo mi punto de vista ni siquiera hoy en día atisbamos a ver las implicaciones y usos que van a tener los wearables en un futuro inmediato. Su tecnología muy probablemente hará uso de tejidos inteligentes y de nanotubos, y poco tendrán de parecido físico con las actuales pulseras que monitorizan sueño, actividad cardíaca y poco más.

Especialmente en el campo de la medicina será donde, muy probablemente, tengan más implicaciones. Diabéticos, entre otros enfermos “crónicos” cuyas dolencias conlleven la monitorización de alguna constante o nivel biológico van a ser los más beneficiados. Los tiempos en qué los diabéticos tienen que medirse la glucosa en sangre mediante incómodos pinchazos diarios están a punto de ser cosa del pasado.

En definitiva, los wearables se convertirán en prótesis completamente funcionales de nuestros cuerpos, cuya máxima será su monitorización para conseguir la máxima calidad de vida, longevidad y prevención de enfermedades mediante la detección precoz.

La domótica como estándar en nuestros hogares

Hace poco hablé con los chicos del portal robotsalrescate.com (como su nombre indica, dedicado principalmente a los robots aspiradores y de limpieza) para que me confiraran una sospecha. Así lo hicieron, en forma de gráfico:

Penetración de los robots aspiradores en España (vía robotsaspirador.es)
Interés que suscitan los robots aspiradores en España (vía robotsalrescate.com)

Nótese los picos marcados, que corresponden a las Navidades de cada año y el crecimiento imparable que experimentan estos aparatos en la población española. ¿Es extrapolable este interés de la población para sacar conclusiones sobre el sector de la domótica? Completamente, bajo mi punto de vista, por el hecho de que expresa algu muy valioso. El interés que el público está teniendo en un sector tan nuevo como el de la domótica.

Si hay interés, habrá penetración de nuevos productos que perfeccionen y/o incluyan más funcionalidades que los ya clásicos robots aspiradores. Concretamente me refiero a los robots domésticos de servicio, humanoides multifunción cuya finalidad será la de servirnos, ayudarnos e incluso vigilarnos. ¿Quedan dudas el respeto? Mirad este breve video de un informativo pasado de TVE.

 

Thinking concept

Consejos atípicos para emprendedores y empresarios

Antes de empezar este artículo, me gustaría dejar claro que no soy un experto en creación de empresas, ni tengo estudios específicos al respecto. Sin embargo sí que he podido colaborar y ser testigo, en mis últimos años como ingeniero, del nacimiento de nuevas startups y del crecimiento de pequeñas empresas. Conclusión: Las líneas que siguen surgen de mi propia experiencia; no son más que opiniones personales.

1. No necesitas un ‘business plan’

En serio, no lo necesitas. Al menos no en su sentido más estricto. Si no tienes previsto ir a la búsqueda de inversores, sólo te servirá para aclarar tus ideas y plasmar mejor ciertos aspectos de tu proyecto con los que no habías pensado; pero, a mi parecer, dichos beneficios no justifican las decenas (o centenares) de horas que implica la creación de un plan de negocio completo.

Señores, señoritas: Lo que hoy en día está en auge es el SCRUM y el Lean Management. La simplicidad, el minimalismo, la evolución constante y la velocidad llevados al mundo de la gestión de proyectos y de la creación de empresas. Las ideas novedosas no pueden permitirse esperar a un plan de negocio. Caducan demasiado rápido. Aparecerán competidores antes incluso de ser desarrolladas.

2. Define tu estrategia de beneficios/rentabilidad

Hace unos años sólo contábamos con una única estrategia de crecimiento (o de beneficios) para las empresas de nueva creación: Generar una rentabilidad real, un beneficio cuantificable, un ROI positivo… Y a partir de aquí reinvertir beneficios para escalar el negocio o acceder a algún tipo de inversor o socio capitalista.

Hoy en días las cosas ya no son así. Fijémonos en el caso de Pinterest.com. ¿Qué beneficio económico ha generado los primeros años de funcionamiento? 0€. Y sin embargo es una empresa valorada en miles de millones de dólares. Sin haber generado ni un mísero céntimo de beneficios.

Para entender este paradigma debemos comprender cómo empresas como Google o Facebook han conseguido sus monopolios. No haciendo negocios, entiéndase generando beneficios, sino acumulando un nuevo capital: Los usuarios (y todos sus datos personales asociados).

Hoy en día no hay capital más valioso que los usuarios. Si tienes usuarios, tienes minas de oro. Si tienes usuarios y sus datos personales y comportamentales, tienes minas de diamantes. Más adelante ya pensarás cómo organizas tus mineros para que empiecen la extracción.

Así que, ¿Cuál será tu estrategia? ¿Vas a crear una empresa siguiendo el modelo tradicional de beneficio-escalabilidad? ¿O vas a acumular un activo como son los usuarios para generar un valor intangible?

3. No pierdas tu tiempo en tareas que puedas delegar

¿Quieres montar una empresa, verdad? ¿Te gustaría materializar tu idea, plasmarla y convertirla en una realidad, cierto? Entonces dedícate únicamente a ello. No te ocupes de los trámites fiscales, para ello están las asesorías. No te encargues de montar la web del proyecto con una plantilla de WordPress, para ello están los diseñadores y programadores. No te ocupes de nada que no sea tu objetivo principal, ser el CEO de tu idea, la comadrona de tu proyecto, el director de tu empresa.

Os pondré un ejemplo personal. Cuando decidí establecerme como consultor freelance después de pasar demasiados años en el sector empresarial privado decidí que, para recortar gastos, yo mismo me encargaría de la contabilidad, las liquidaciones trimestrales, de constituirme como autónomo, etcétera. ¿Os hacéis una idea de la de tiempo que perdí, no sólo haciendo todas esas gestiones, si no aprendiendo qué documentos tenía que presentar, en qué epílogos tenía que darme de alta, etcétera? Un día me encontraba tomando unas cañas con un amigo de la infancia que tiene una asesoría en Reus (Tarragona), y me dió por contarle mis periplos en el mundo de la contabilidad y constitución de empresas. Me preguntó: “¿Cuánto tiempo has invertido aprendiendo el proceso, haciendo liquidaciones trimestrales, tramitando altas en registros…?” Hice un rápido cálculo. Por los menos unas 40 horas, le dije. “Nosotros te hubiéramos cobrado un poco más de 30 euros al mes, tarifa plana. Hubieras pagado unos 90 euros en estos 3 meses que llevas”, me contestó.

¿Os dáis cuenta? 90 euros entre 40 horas. Había malvendido 40 de mis horas a ni más ni menos que a 2,25€ la hora. Todo por obcecarme en reducir gastos. Y sin embargo, qué derroche de tiempo y dinero.

Cuando ahora se me estropea el ordenador, llamo a un informático y en pocas horas tengo el problema solucionado. Por supuesto que sería capaz de arreglarlo yo solo; soy ingeniero al fin y al cabo. Pero ese no es mi trabajo. Cobro una media de 35€ a la hora como ingeniero consultor. Ese es mi trabajo.